Higuera de más de 300 años en el monte (Arequipa, Perú).

Higos solares impregnados de granada seca.

Tostado solar del café de higo en nuestro monte de higos.

Higuera de las Termópilas (Grecia) frente al monumento a Leonidas, rey de Esparta.

Gestión de un paisaje único en el mundo

Estas higueras, de más de 300 años, componen un legado botánico situado en un paisaje cultural lleno de manifestaciones precolombinas de origen muy remoto. Estos dos elementos son el punto de partida de un quehacer que integra energía solar, higos secos de alto valor biológico, la biografía de un espacio y la agroecología. El resultado se ve en las recetas antiguas que proyectamos hacia el futuro y que reviven el esplendor de viejas civilizaciones.

 

Cada higo proviene de un monte que conserva una biodiversidad única: la del valle de Pitay. Con este proyecto conservamos a las higueras más antiguas de América, rodeadas de petroglifos, geoglifos, ciudadelas Wari y un sinfín de caminos de herradura. Esta "arqueobotánica" es, asimismo, relevante para el mundo entero, pues estamos ante la concentración de higueras más antigua en estado productivo que existe.

 

Nuestra iniciativa también tiene un fin documental, pues desde el año 2015 recolectamos historias sobre el valor cultural del higo en Europa, Asia y Sudamérica para exponerlas mediante la fotografía y el periodismo escrito. Dicho proyecto se denomina "Higos con historia" y es un puente entre el Perú y Eurasia.

Alimentos funcionales con plena trazabilidad desde su origen

Estas higueras históricas componen un organismo vivo y nos permiten captar la circularidad productiva en todas sus fases. El factor nutricional nos es relevante (los higos secos son fuente de antioxidantes fenoles, fibra, hierro, calcio, magnesio, vitamina B y omega 3), pero debe ir a la par con la fertilidad del suelo, el mantenimiento de la biodiversidad, el uso de energía solar para el secado de los higos y la preservación del paisaje cultural. De esa manera, podemos seguir el recorrido de la higuera al comensal.

 

 

De hecho, los secadores fotovoltaicos nos permiten revalorar variedades de mora, limón mediterráneo, durazno y manzana poco habituales en los mercados por su corto tiempo de vida. Con ellos elaboramos desde infusiones hasta esculturas comestibles y con ello cerramos el círculo que inicia en la floración de los higos durante la primavera y su cosecha en el verano. Los hornos solares, a su vez, permiten visibilizar la transformación de alimentos con la conversión de luz solar en calor (140 C).

Doce países cubren este recorrido, centrado en el país de origen del investigador (Perú) y la Europa Mediterránea (Grecia, Italia, Croacia, España, Eslovenia, Bosnia, Francia y Turquía Occidental). Tras dos años de indagaciones, se incluyeron países de Europa Central (Alemania, Suiza y Austria) con la meta de recoger historias sobre el cultivo en climas fríos con énfasis en la agricultura urbana.

Estos viajes comenzaron con el objetivo de aprender sobre el cultivo y el secado de los higos acudiendo a las fuentes más primarias, pues el cronista de este viaje también es un productor. Aún así, de a pocos, fue imponiéndose una dimensión más periodística y documental que culminó con una crónica de viaje que también cubre aspectos como el turismo, los idiomas y la relevancia de la agricultura ecológica.

 

Higos con historia: una inmersión intercultural y gastronómica por Perú y Europa

Esta documentación se presentó en la Soil School Greece de Atenas en 2018. También en el último Encuentro Internacional de la Higuera, celebrado en Rovinj, Croacia, en septiembre de 2019. Compuesta de fotografías y crónicas que captan la diversidad cultural y gastronómica correspondiente al cultivo de la higuera y al consumo de los higos, esta serie significó un homenaje a los productores, los paisajes y a la propia historia de este árbol cuya mística y simbología impregnó credos, civilizaciones y coyunturas históricas muy diversas.

 

Molino de higo y frutas secas ennoblecidas con energía solar.