Hemos unido la gastronomía, la energía solar, los higos secos de higueras centenarias arequipeñas y la sostenibilidad agraria para elaborar delicatessen según recetas antiquísimas, capaces de traernos el esplendor de viejas civilizaciones orientales y occidentales.

 

Nuestros derivados de higo –pan de higos, salame de higos, barra griega, café de higos y jarabes– son ricos en fibra, potasio, calcio, magnesio, zinc, proteínas, vitaminas del complejo b y antioxidantes. Según el ayurveda, serían rejuvenecedores y regeneradores.

 

Cada higo proviene de un monte que conserva una biodiversidad única: la del valle de Pitay. Con este proyecto conservamos uno de los higuerales más antiguos de América y exponemos los beneficios de la energía solar con fines gastronómicos.

Nuestra iniciativa también tiene un fin documental, pues desde el 2015 recolectamos historias sobre el mundo de las higueras en Europa, Asia y Sudamérica para recrearlas mediante la fotografía y el periodismo escrito.